agosto 03, 2008

Aquel Cafè


Cada tarde...  casi como un ritual, ella se dirige al café de siempre, ese que solía ser el punto de encuentro de sus conversaciones, miradas cómplices, risas, bromas y discusiones, ... con él.

Hoy el café lo toma sola.
A veces se encuentra con algún conocido que hace aquellos minutos más dispersos y no tan enfocados en la espera soñada e insegura.

Mientras disfruta de forma particular esos instantes de capuccino, por su mente vuelan de manera constante todos los recuerdos de aquellas tardes compartidas, vividas al máximo; con miedos, y barreras totalmente vulnerables... Momentos plenos, en los que hablaban de todo lo que por sus mentes pasaba, todo lo que por sus corazones transitaba.

Hermoso tiempo aquel, de cafés, charlas y las manos tomadas.

Hoy queda la costumbre de ir cada atardecer por aquel espacio. Sentarse a  observar a la gente, sus miradas tranquilas y otras estresadas, imaginando que pasa por sus vidas.

Mientras disfruta ese sabroso café, fantasea ilusionada que volverá a compartir con él, no solo esa bebida, sino también almuerzos, cenas, madrugadas;  y se pondrán al día sobre todo  lo que les pasó y lo que les pasa.


i.s.g

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este es uno de mis favoritos
quede con ganas de seguir leyendo...
estan hermosisisimos todos
=)